El puerto de Copenhague en una tarde soleada de julio, con edificios de ladrillo rojo frente al agua y un bote eléctrico cruzando

Copenhague vs Estocolmo: Nuestro Viaje de 10 Días y Veredicto

• 19 min read • Síguenos en Instagram

Este artículo contiene enlaces de afiliados. Si realizas una compra a través de estos enlaces, podemos ganar una pequeña comisión sin costo adicional para ti. ¡Esto nos ayuda a seguir creando contenido gratuito!

Cuatro horas después de aterrizar en Copenhague estábamos parados en la punta de un muelle de madera, en malla, mirando el agua del puerto. Dem saltó primero. Eran unos dos metros, que no impresionan a nadie acostumbrado a tirarse de cabeza, pero el agua estaba tan helada que nos sacó el aire a los dos. Y ahí pasó algo raro: estuvo espectacular. Agua cristalina, sol y cientos de daneses haciendo exactamente lo mismo en el medio de una capital.

Esa primera tarde prácticamente definió este artículo antes de que conociéramos cualquier otra cosa. Pasamos ocho días en Copenhague y dos en Estocolmo en julio de 2026, con una escapada en el medio a Lund y Malmö cruzando el puente. No fueron vacaciones puras. Vale estaba en Copenhague por una semana de trabajo y Dem laburaba en remoto desde el hotel, así que mucho de lo que vimos entró en tardecitas, mañanas tempranas y un fin de semana largo glorioso. Creemos que es una buena prueba para una ciudad: ¿cuánto te da cuando solo tenés unas horas por día?

Respuesta corta: nos gustó más Copenhague. Es más chica, la vibra es más tranqui y todo queda a un ratito en bici. Estocolmo impresiona más en modo postal, con sus islas, palacios y ese Museo Vasa que te deja con la boca abierta, pero nos pidió más y nos dejó menos tiempo para simplemente sentarnos al lado del agua con una cerveza. Acá va todo lo que hicimos en las dos ciudades, cuánto cuestan las cosas en 2026, lo que nos saltearíamos y el porqué de nuestro veredicto.

Copenhague vs Estocolmo de un vistazo

Si estás dudando entre las dos, Copenhague es la mejor opción para una escapada relajada, caminable y en bici, y Estocolmo es la mejor opción para historia, museos y grandes vistas sobre el agua. Así se comparan según nuestra experiencia.

Nuestra comparación de Copenhague y Estocolmo después de 8 días en Copenhague y 2 en Estocolmo (julio de 2026). Los precios son promedios de referencia de 2026.

Tamaño y ambiente
Copenhague Compacta, plana, muy tranqui
Estocolmo Repartida en 14 islas, más imponente
Cómo moverse
Copenhague Bici (menos de 10 minutos a casi todo)
Estocolmo Metro, tranvía, ferris y mucha caminata
Lo mejor que hicimos
Copenhague Nadar en el puerto
Estocolmo El Museo Vasa
Mejor vista
Copenhague The Tower en Christiansborg (gratis)
Estocolmo Torre del Ayuntamiento y Monteliusvägen
Lo mejor que comimos
Copenhague El cardamom bun de Juno, almuerzo danés
Estocolmo Albóndigas en el Vasa, schnitzel gigante
Cerveza (0,5 l, promedio)
Copenhague Unas 60 DKK (8 euros)
Estocolmo Unas 80 SEK (7 euros)
Días recomendados
Copenhague 3 a 4 más una excursión a Suecia
Estocolmo 2 a 3
Nuestra elección
Copenhague Ganadora
Estocolmo Segunda, cerca

Copenhague desde el agua: chapuzones en el puerto, Nyhavn y un GoBoat

El agua es la principal razón por la que nos enamoramos de Copenhague. La ciudad fue construida mirando al mar, y gracias a décadas de trabajo para descontaminar el puerto, hoy el agua está tan limpia que la gente se baña ahí todo el verano. No es una atracción para turistas. En una tarde de calor los muelles se transforman en playas urbanas, con toallas sobre el cemento, gurises tirándose de las escaleras y oficinistas pegándose un chapuzón antes de volver a casa.

No hace falta encontrar un lugar secreto. Los baños oficiales del puerto, como Islands Brygge y Kalvebod Bølge, son gratuitos, e Islands Brygge tiene guardavidas de junio a agosto. El agua se controla todos los días y, si hay bandera roja, no se entra. En julio está entre 19 y 22 grados. Los primeros diez segundos duelen. Después es uno de esos momentos de viaje que seguís recordando meses más tarde.

Personas nadando en el agua limpia del puerto de Copenhague en un día soleado de verano
Camión de bomberos de Copenhague estacionado en una calle adoquinada tras una falsa alarma de incendio en un rooftop

Izquierda: nuestro primer chapuzón en el puerto. Derecha: el camión de bomberos que apareció durante nuestra cena de pizzas (falsa alarma, más abajo te contamos).

La segunda noche caminamos por Nyhavn, la hilera de casitas de colores del siglo XVII y veleros históricos que está en todas las postales de Copenhague. Es turístico, sí, y también es precioso a la hora dorada, cuando las terrazas se llenan y la luz pega en las fachadas. Lo curioso es que durante siglos fue uno de los rincones más bravos de la ciudad, lleno de marineros, tabernas y bastante alcohol. Hoy lo más bravo que tiene es el precio de la cerveza.

Nuestra tarde favorita de todo el viaje fue arriba de un GoBoat, los botecitos eléctricos a energía solar que alquilás y manejás vos, sin licencia. Antes pasamos por un súper para abastecernos como corresponde: unas cervezas, un vino blanco y papitas. Llegamos al muelle sin reserva. Error: el siguiente bote libre era una hora después. Pero una vez arriba, fue un planazo absoluto. Dem manejó, recorrimos los canales a nuestro ritmo y el sol se negaba a bajar. Podés reservar un GoBoat de 1, 2 o 3 horas con anticipación, que es lo que haríamos sin dudar la próxima vez. Entran hasta ocho personas, así que dividido entre un grupo es de lo más conveniente que podés hacer en una ciudad tan cara.

Si preferís que maneje otro y te vaya explicando lo que ves, un paseo guiado de 1 hora por los canales desde Nyhavn o Gammel Strand recorre la Ópera, la Sirenita y Christianshavn desde el agua de una sola vez. Y un dato más sobre el agua: hay un bar montado sobre un barco amarrado en uno de los canales donde cerramos un día largo de trabajo tomando vino blanco mientras el sol seguía ahí pasadas las diez de la noche. Nadie te avisa lo rara y lo linda que es la luz del verano escandinavo hasta que la vivís.

Actividades Mejor Valoradas en Copenhague

Powered by GetYourGuide

Copenhague en bici: Kastellet, la Sirenita y el mejor cardamom bun

Copenhague es una de las ciudades más amigables del mundo para andar en bici, y lo sentís a los cinco minutos. Las ciclovías son enormes, están perfectamente señalizadas y muchas veces parece que las bicis tienen más prioridad que los autos. Una noche Dem arrancó caminando para encontrarse con todos a cenar, hizo la cuenta mental (casi 30 minutos) y en cinco minutos ya estaba bajando la app de Donkey Republic. El mismo trayecto le llevó menos de diez. Llegó tan rápido que todavía no había llegado nadie, así que se pidió una copa de Riesling y esperó como un señor elegante, aunque cinco minutos antes venía transpirando arriba de una bici pública.

El pase de 24 horas de Donkey Republic cuesta unas 99 DKK (13 euros), y hay bicis eléctricas y monopatines de otras apps por todo el centro. Ojo con las eléctricas: el último día volvimos al hotel en unas que eran una locura. Alcanzaba con apoyar el pie en el pedal para que salieran disparadas. Divertidísimo, pero agarrate. Si querés que te expliquen la ciudad mientras pedaleás, el tour guiado en bici por lo más destacado de Copenhague es la forma de cubrir más terreno en pocas horas.

El molino histórico sobre las murallas de la fortaleza de Kastellet en Copenhague
La estatua de la Sirenita sobre su roca en el puerto de Copenhague
La Fuente de Gefion en Copenhague, una gran escultura de bronce de una diosa guiando cuatro bueyes

Un recorrido de una mañana: el molino de Kastellet, la Sirenita y la Fuente de Gefion, todo a pocos minutos de distancia.

Una mañana libre dimos una vuelta por Kastellet, una de las fortalezas mejor conservadas de Europa. Desde arriba parece una estrella perfecta de cinco puntas, diseñada así en el siglo XVII para que fuera mucho más difícil de atacar. Hoy funciona como un enorme parque donde la gente sale a correr, pasea al perro o se sienta en el pasto de las murallas al lado de un viejo molino. De ahí son unos minutos caminando hasta la Sirenita. Sí, es bastante más chica de lo que uno imagina. Todo el mundo lo dice y sigue siendo verdad. Además, el cuento original de Hans Christian Andersen es mucho menos feliz que la versión de Disney, así que una vez que lo sabés la ves un poco más melancólica.

El mejor paseo en bici del viaje fue puramente gastronómico. Dem pedaleó unos 20 minutos, solo, hasta Juno the Bakery, en Østerbro, con un objetivo muy claro: probar su famoso cardamom bun. Cuesta unas 30 DKK (4 euros) y valió completamente la pena: suave, bien mantecoso y con ese aroma intenso a cardamomo que está en toda la pastelería nórdica. Se sentó un rato con un café y volvió en bici, cruzando una ciudad que cada día le gustaba más recorrer sobre dos ruedas. Nuestro consejo: andá temprano, porque se arma fila y lo mejor se termina primero.

Un cardamom bun de Juno the Bakery en la mano, en una calle arbolada de Copenhague
El Castillo de Rosenborg en Copenhague recortado contra un atardecer rosado de verano

El cardamom bun de Juno (vale el viaje) y el Castillo de Rosenborg pasadas las diez de la noche en julio.

Tivoli, Christiania y los clásicos de Copenhague

Primero hicimos la peatonal de compras, Strøget, que es exactamente lo que te imaginás de una peatonal larga, con una excepción peligrosa: la LEGO Store. Es muy fácil convencerse de que un castillo de plástico de 400 euros es una inversión. Resistimos. Por poco.

Los Jardines Tivoli se inauguraron en 1843, lo que los convierte en uno de los parques de diversiones más antiguos del mundo, y dicen que Walt Disney los visitó cuando estaba imaginando Disneyland. Se entiende. Es mitad parque de diversiones, mitad jardín, mitad cuento, con faroles y canteros de flores entre los juegos. Fuimos directo a la montaña rusa roja, de esas que durante un minuto y medio te hacen replantearte todas las decisiones de tu vida y cuando termina ya querés volver a subir. La entrada arranca en unas 180 DKK según el día, y los juegos se pagan aparte o con un pase ilimitado. Comprá la entrada a los Jardines Tivoli online para evitar la boletería, o el combo de entrada a Tivoli con juegos ilimitados si pensás subirte a varios, porque cada juego suelto cuesta unas 65 DKK.

El último día en Copenhague hicimos un walking tour por el centro histórico, a cargo de un mexicano que la rompió. Dos horas y media que pasaron volando, y buena parte giró en torno a la eterna rivalidad entre Dinamarca y Suecia. Durante siglos se pelearon por Escania, Halland y Blekinge, territorios que hoy son suecos pero que durante mucho tiempo fueron daneses, hasta que el Tratado de Roskilde de 1658 se los dio a Suecia. Qué cosa la historia: hoy cruzás el puente de Øresund en media hora en un tren de cercanías. El tour por Copenhague en español cubre la misma historia, y si preferís en inglés está el tour guiado a pie por el casco antiguo.

El mejor dato que nos dio el guía: The Tower, en el Palacio de Christiansborg, la torre más alta de la ciudad, se sube gratis. Justo empezó a lloviznar y el cielo estaba bastante gris, así que las vistas no fueron las más fotogénicas del mundo, pero igual valió la pena. Cierra los lunes y funciona con turnos, así que contá con un poco de fila.

Un camino en Christiania, Copenhague, con árboles y un edificio pintado de colores

Christiania: murales, casitas construidas por los propios vecinos y un ritmo completamente distinto al resto de Copenhague.

Y después está Christiania, que merece una visita aunque sea para decir "qué lugar raro". Nació en 1971 como una comunidad autogestionada en una antigua base militar y durante décadas funcionó con sus propias reglas. Hoy sigue teniendo una personalidad única, con murales, casitas construidas por los propios vecinos y un sendero junto al lago que parece campo. Respetá los carteles de no sacar fotos en la calle principal y guardá el celular ahí. El tour guiado a pie por Christiania y Christianshavn es una buena forma de entender la historia en vez de solo pasear.

Qué comimos en Copenhague (y una hamburguesa con demasiado marketing)

La historia gastronómica de este viaje tiene un chiste recurrente, y se llama Gasoline Grill. Es la hamburguesería a la que te manda cualquier lista de "la mejor hamburguesa del mundo". La segunda noche fuimos al primer local: sin hamburguesas. Nos mandaron a otro a cinco minutos: tampoco quedaban. Parece que los daneses se las habían comido todas antes que nosotros. Dos días después por fin la probamos. ¿Está rica? Sí. ¿Es la mejor hamburguesa del mundo como internet te quiere hacer creer? Ni cerca. La Original cuesta unas 100 DKK, y la noche siguiente una hamburguesería cualquiera con cerveza, que encontramos sin investigar nada, le pasó el trapo.

La noche que perdimos contra Gasoline Grill terminamos en un rooftop donde comimos unas pizzas que salvaron la noche con bastante dignidad. Y justo cuando estábamos por pagar, empezó a sonar la alarma de incendios. En cuestión de segundos nos estaban desalojando por la escalera de emergencia mientras llegaban los bomberos. Falsa alarma. A los pocos minutos nos dejaron volver a entrar, pagamos como ciudadanos responsables y recién ahí emprendimos la retirada. No todos los días uno evacúa un restaurante antes de terminar de pagar.

Una hamburguesa con panceta y cheddar en caja de cartón, con papas fritas y salsa, en una hamburguesería de Copenhague

La hamburguesa que le ganó a Gasoline Grill: un lugar al que entramos sin investigar nada.

Otras cosas que nos quedaron grabadas:

  • Sándwiches gigantes. Nuestro primer almuerzo fue en un lugar de sándwiches enormes. El de Dem, de pollo, estaba muy bueno, pero el de Vale, de cerdo con panceta y repollo colorado, jugaba claramente en otra liga. Como no lo pudo terminar, Dem hizo el sacrificio correspondiente. Nadie puede decir que no colaboró.
  • Barbacoa tejana. Copenhague tiene una escena de barbecue estilo estadounidense sorprendentemente buena, con carnes cocinadas low and slow durante horas. El pulled pork, las ribs y el brisket de nuestra cena grupal estaban espectaculares. El problema fue la cuenta: éramos once y el restaurante aceptaba un solo pago o, con mucha generosidad, dividir la cuenta en dos. Dos. Para once personas. Si viajás en grupo, preguntá cómo se divide antes de pedir.
  • Un almuerzo bien danés. Después del walking tour salimos a buscar comida típica. Dem terminó pidiendo probablemente el plato menos danés de todos, un schnitzel enorme con papas y arvejas, y Vale un fried pork con salsa marrón. Compartimos y coincidimos en que fue la mejor comida del viaje hasta ese momento.
  • Reffen. El enorme mercado de street food sobre el agua, con arena, grafitis, puestos de comida de todo el mundo y música. De esos lugares donde te podrías quedar toda la tarde sin hacer absolutamente nada.

Reffen fue también la previa del viernes, antes de la fiesta más particular a la que fuimos en nuestra vida: un viejo hangar enorme donde en la puerta te tapan la cámara del celular con un sticker. Nada de fotos ni videos. Había gente bailando descalza, otros en pijama y veteranos de setenta años dándolo absolutamente todo. La música estaba espectacular y bailamos dos horas y media. Copenhague no es solo cardamom buns y canales.

Si querés probar los clásicos daneses sin prueba y error, un food tour por Copenhague con seis degustaciones de clásicos daneses, smørrebrød incluido es una buena jugada para el primer día. El smørrebrød, el sándwich abierto sobre pan de centeno, cuesta entre 80 y 130 DKK por unidad en los puestos de mercado y más en restaurantes, así que un tour que junta varias degustaciones no está nada mal.

Dónde nos alojamos en Copenhague

La semana de trabajo la pasamos en un hotel grande de negocios que organizó el trabajo de Vale, así que no vamos a hacernos los que lo recomendamos. Para la última noche nos mudamos al Steel House Copenhagen, un hostel de diseño enorme con habitaciones privadas cerca de Tivoli y la Estación Central. Tiene pileta, está limpio y la ubicación nos dejó todo a mano: Tivoli, Strøget y el Meatpacking District. Las habitaciones dobles privadas suelen andar entre 100 y 170 euros por noche en verano, que para Copenhague es bastante razonable.

Como referencia, una doble de categoría media en julio cuesta entre 800 y 1.600 DKK (107 a 214 euros) en Vesterbro y entre 1.200 y 2.500 DKK (161 a 334 euros) en el centro histórico, Indre By. En verano se llena rápido, así que conviene comparar hoteles en Copenhague en Booking.com con un par de meses de anticipación.

Desayunar en Dinamarca, almorzar en Suecia: nuestra excursión a Lund y Malmö

El primer día oficial de vacaciones arrancó con un objetivo bastante particular: desayunar en Dinamarca y almorzar en Suecia. Los trenes del Øresund salen seguido de la estación central de Copenhague, y Lund queda a unos 51 minutos, cruzando el puente.

Lund tiene un encanto difícil de explicar. Chiquita, prolija, llena de callecitas adoquinadas, bicicletas y edificios que parecen sacados de un cuento. La Universidad de Lund, fundada en 1666, es una de las más prestigiosas de Escandinavia y le da a toda la ciudad una energía joven y tranquila. Caminamos sin apuro, nos perdimos un poco entre sus calles y disfrutamos de esa calma tan nórdica que ya empezábamos a extrañar en la Copenhague más movida.

Letras gigantes amarillas de LUND en una plaza de Lund, Suecia, con edificios de ladrillo y árboles detrás

Lund: una ciudad universitaria chiquita y adoquinada a 51 minutos en tren de Copenhague.

De Lund son apenas 11 minutos hasta Malmö, donde el plan era simple: comer rico. Terminamos en Malmö Saluhall, un mercado gastronómico instalado en un antiguo depósito ferroviario, donde nos clavamos unos muy buenos fish and chips. Antes de volver compramos unos repasadores de cocina como souvenir, porque aparentemente en Suecia son bastante tradicionales y muchos tienen diseños artesanales. No era el recuerdo que imaginábamos traer, pero bueno, ahora tenemos trapos internacionales. La vuelta de Malmö a Copenhague dura unos 39 minutos. Dem durmió los 39.

Hacerlo por tu cuenta en tren es fácil y barato (unas 100 DKK por tramo). Si no querés lidiar con boletos y combinaciones, o querés sumar el Castillo de Kronborg, el castillo de "Hamlet" en Helsingør, la excursión de dos países a Lund y Malmö desde Copenhague mete todo en un solo día.

De Copenhague a Estocolmo (y el iPad que quedó en el avión)

Volamos de Copenhague a Estocolmo Arlanda con Norwegian. El vuelo dura apenas 1 hora y 10 minutos, y los pasajes de ida suelen estar entre 50 y 200 dólares según cuánto antes los saques. La alternativa es el tren de alta velocidad de SJ, de 5 horas 20 minutos a 5 horas 50 minutos de centro a centro, desde unas 300 SEK si reservás con tiempo. Con solo dos días en Estocolmo, para nosotros tenía sentido volar.

Vista desde la ventanilla de un avión de Norwegian con el motor y el archipiélago de Estocolmo al atardecer

Aterrizando sobre el archipiélago de Estocolmo. Precioso. Y justo el momento en que el iPad seguía arriba del asiento.

Todo venía saliendo perfecto: check-in rápido, embarque rápido, aterrizaje rápido. Hasta que Dem se bajó del avión y le cayó la ficha: el iPad seguía arriba del asiento. Lo que vino después fue una maratón de llamados, formularios, intentos de hablar con la aerolínea, con el aeropuerto, con cualquiera que pudiera ayudar. Nada. Lo damos prácticamente por perdido, y fue lejos el peor momento del viaje. Terminamos el día mirando el segundo tiempo de la final del Mundial en un celular, todos apretados como podíamos.

La lección, que suena obvia hasta que te pasa: revisá bien el asiento y el bolsillo del asiento antes de pararte, y si falta algo, avisale a la aerolínea en el momento, antes de salir de la zona de llegadas. Una vez que pasó el equipo de limpieza, se vuelve mucho más difícil.

Dos días en Estocolmo: Gamla Stan, el Vasa y las mejores vistas

La primera mañana en Estocolmo arrancó con un walking tour por Gamla Stan, la ciudad vieja, con sus callecitas empedradas y fachadas ocres, rojas y amarillas que parecen sacadas de un cuento. Antes de empezar tuvimos un espectáculo que nadie había pedido: una gaviota devorándose una paloma en plena plaza. Y cuando decimos devorándose, es del principio al fin. Una escena bastante perturbadora para acompañar el café de la mañana, que se convirtió en el chiste recurrente de nuestros días en Estocolmo.

El tour estuvo muy bueno y, como suele pasar en Escandinavia, buena parte de la historia termina siendo un enorme "Suecia contra Dinamarca". Nos contaron sobre la Unión de Kalmar de 1397, cuando la reina Margarita I de Dinamarca unificó Dinamarca, Noruega y Suecia bajo una misma corona. Sonaba espectacular en los papeles, pero a los suecos nunca les terminó de cerrar el trato, y después de varias rebeliones Suecia se independizó en 1523 con Gustavo Vasa como rey, el comienzo de la Suecia moderna. El walking tour por Gamla Stan, el casco antiguo cuenta la misma historia en unas dos horas y media.

Las casas de colores con frontones escalonados de la plaza Stortorget en Gamla Stan, el casco antiguo de Estocolmo
Un schnitzel gigante empanado con papas asadas y salsa en la mesa de un restaurante de Estocolmo

Stortorget en Gamla Stan (sin la gaviota) y el schnitzel que volvió a cambiar nuestro ranking de mejor comida del viaje.

Desde el muelle de Gamla Stan nos tomamos el ferry a Djurgården, la isla de los museos y los parques. Lo cubre el boleto común de transporte público SL (43 SEK el pasaje simple), así que de paso es un paseo en barco baratísimo. La estrella del día, y sinceramente de todo Estocolmo, fue el Museo Vasa. El Vasa fue un barco de guerra construido para ser el orgullo de la armada sueca, y se hundió en 1628 apenas unos 1.300 metros después de zarpar en su viaje inaugural, porque tenía demasiados cañones para la estabilidad que realmente tenía. Pasó 333 años en el fondo del mar Báltico, donde el agua poco salada ayudó a conservar la madera, y fue rescatado en 1961. Hoy se puede ver casi completo. En fotos parece grande. Parado al lado es otra cosa.

La entrada cuesta 240 SEK (unos 21 euros) en verano y en julio la fila en la puerta puede ser larga, así que conviene sacar la entrada al Museo Vasa con anticipación. Almorzamos en el restaurante del museo y fuimos por otro clásico sueco: albóndigas con puré, salsa y mermelada de arándanos rojos, con una cerveza. Muchísimo más ricas de lo que esperábamos de un restaurante de museo.

Más tarde paramos a tomar un café y probamos el famoso kladdkaka, la torta húmeda de chocolate típica de Suecia. Siendo totalmente honestos, se parece bastante a un brownie húmedo. Rica, sí, pero tampoco para hacerle un monumento. Esa noche cenamos en un restaurante de schnitzels llamado Santa Clara: enormes, crocantes y con una ambientación espectacular. Otra vez cambiamos el ranking de la mejor comida del viaje. Bajamos la cena caminando por el campus del KTH Royal Institute of Technology y cerramos con unos helados de 7-Eleven para seguir la caminata.

Dem y Vale en el mirador de Monteliusvägen en Södermalm, con las islas y las agujas de las iglesias de Estocolmo detrás
La torre de ladrillo rojo del Ayuntamiento de Estocolmo con sus tres coronas doradas contra el cielo azul

Nosotros en Monteliusvägen la última mañana y la torre del Ayuntamiento de Estocolmo, que subimos unas horas después.

El segundo día fue todo de miradores, y por fin tuvimos el cielo completamente despejado. Caminamos por Monteliusvägen, un paseo de 500 metros que bordea la colina de Södermalm y regala una de las mejores vistas de la ciudad: el Ayuntamiento, el lago Mälaren y el entramado de islas que hace que Estocolmo parezca un rompecabezas flotando sobre el agua. Es gratis y está abierto todo el día. Lo gracioso: el día anterior habíamos desayunado justo al lado sin tener idea de que estaba ahí.

De ahí seguimos hacia el norte cruzando Riddarholmen, la islita donde descansan la mayoría de los reyes de Suecia desde el siglo XVII, para subir a la torre del Ayuntamiento. Cuesta 100 SEK, abre solo en temporada de verano y las visitas son en grupos de unas 27 personas con horario fijo, así que sacá la entrada online (salen a la venta con una semana de anticipación) o en la boletería desde las 8:30 del mismo día. Son unos 365 escalones, con ascensor en una parte del trayecto. Fuimos pensando "bueno, otro mirador más" y bajamos convencidos. Con el cielo despejado, los techos, las islas y el agua son espectaculares.

Cerramos con unos pastries tremendos en una cafetería cualquiera (en los países nórdicos siempre terminás comiendo mejor de lo que esperabas en una cafetería cualquiera), una vuelta rápida por el Museo de Historia de Suecia para ver las colecciones vikingas y medievales (cuando fuimos la entrada era gratis; chequeá el precio actual antes de ir) y un trago en un rooftop al que se sube por un ascensor público, con Estocolmo a nuestros pies mientras se terminaba la etapa sueca del viaje.

Dos cosas que no llegamos a hacer y que sumaríamos con un tercer día: un paseo en barco como el Under the Bridges of Stockholm, que pasa por debajo de una docena de puentes y por la esclusa entre el Báltico y el lago Mälaren, y el resto de Djurgården. Si querés meter varios museos pagos, el Go City Stockholm Pass, que incluye el Museo Vasa puede convenir. A nuestro ritmo (un museo grande por día), nos salía más barato comprar las entradas sueltas.

Cuánto cuesta viajar a Copenhague y Estocolmo (2026)

En este viaje no llevamos una planilla de gastos, así que no vamos a inventar un "gastamos exactamente tanto". Lo que sí recordamos clarito es la sensación: Dinamarca era carísima, y Estocolmo se sintió un escalón más barata. Los datos lo confirman. Según la comparación de Numbeo de septiembre de 2026, los restaurantes en Estocolmo son un 19% más baratos que en Copenhague. Estos son los precios de referencia de 2026 de las cosas que hicimos, para que armes bien el presupuesto.

Precios de referencia de 2026 tomados de los sitios oficiales de cada atracción, Numbeo (septiembre de 2026) y los operadores de transporte. Tipo de cambio: 1 euro = 7,48 DKK = 11,32 SEK.

Concepto Cerveza tirada (0,5 l, bar)
Copenhague ~60 DKK (8 euros)
Estocolmo ~80 SEK (7 euros)
Concepto Capuchino
Copenhague ~46 DKK (6,20 euros)
Estocolmo ~50 SEK (4,50 euros)
Concepto Comida informal
Copenhague ~150 DKK (20 euros)
Estocolmo 160 a 220 SEK el plato (14 a 19 euros)
Concepto Algo dulce
Copenhague Cardamom bun de Juno ~30 DKK (4 euros)
Estocolmo Kanelbulle ~44 SEK (3,90 euros)
Concepto Atracción principal
Copenhague Tivoli desde 180 DKK (24 euros)
Estocolmo Museo Vasa 240 SEK (21 euros)
Concepto Mirador gratis
Copenhague The Tower en Christiansborg
Estocolmo Monteliusvägen
Concepto Mirador pago
Copenhague No hace falta
Estocolmo Torre del Ayuntamiento 100 SEK (8,80 euros)
Concepto Moverse
Copenhague Bici Donkey 24 h ~99 DKK (13 euros)
Estocolmo Boleto SL 24 h 180 SEK (16 euros)
Concepto En barco
Copenhague GoBoat 1 h ~449 a 799 DKK por bote
Estocolmo Ferry a Djurgården 43 SEK (boleto SL)
Concepto Doble categoría media, julio
Copenhague ~107 a 334 euros
Estocolmo ~100 a 220 euros

Algunos tips de plata que nos cambiaron el viaje:

  • No vas a necesitar efectivo. En los dos países se paga casi todo con tarjeta, y en algunos lugares directamente no aceptan efectivo.
  • La propina es opcional. En Dinamarca el servicio está incluido, y en ninguno de los dos países esperan el 15 o 20% estadounidense.
  • El súper es tu amigo. Las bebidas del GoBoat salieron del súper, y un picnic al lado del puerto cuesta una fracción de lo que sale una terraza.
  • Aprovechá lo gratis. Nadar en el puerto, The Tower, Kastellet, Christiania, Monteliusvägen y los free walking tours (a la gorra) están entre lo mejor de las dos ciudades y no cuestan nada.

Escandinavia también es un lugar donde un celular perdido, un vuelo perdido o un esguince se vuelven carísimos muy rápido (todavía nos duele lo del iPad), así que conviene resolver el seguro de viaje antes de salir.

🛡️ No te olvides del seguro de viaje

Nosotros nunca viajamos sin seguro. Heymondo cubre gastos médicos, cancelaciones y robo o rotura de electrónica, con asistencia 24/7 desde su app. Por ser nuestro lector, tenés un 5% de descuento en tu póliza.

Conseguí 5% de descuento en tu seguro →

Si comprás a través de nuestro enlace, podemos ganar una comisión sin costo extra para vos.

Nuestro veredicto: por qué ganó Copenhague

Nos gustó más Copenhague. Es más chica y la vibra es más tranqui. En el fondo es eso, pero en la práctica significa esto:

  • Todo queda cerca. En bici, casi cualquier punto del centro está a menos de 10 minutos. Eso hizo que nuestras tardecitas después del trabajo rindieran como días enteros.
  • La vida pasa en el agua. Nadar en el puerto, andar en GoBoat, tomar vino en un bar sobre un barco. Copenhague usa su agua como un living público.
  • Nadie anda apurado. El ritmo es lento en el mejor sentido. Tardes largas, terrazas y gente sentada al borde de los canales hasta que el sol por fin se esconde.
  • Suecia viene incluida. Lund y Malmö quedan a menos de una hora, así que Copenhague te regala dos países.

En los papeles, Estocolmo es la ciudad más impresionante. Las islas, los palacios, el Vasa, las vistas desde el Ayuntamiento y Monteliusvägen: tiene más momentos "wow" por kilómetro. Pero está más desparramada, pasás más tiempo caminando y en transporte entre islas, y se sintió más como hacer turismo que como vivir la ciudad unos días. Si te gustan los museos, la historia de la realeza y las grandes panorámicas, Estocolmo bien puede ser tu ganadora. A nosotros nos ganó el ritmo de Copenhague.

Si armáramos este viaje de nuevo con 10 días, le daríamos cuatro días a Copenhague, sumaríamos la excursión a Lund y Malmö y le daríamos tres días a Estocolmo en vez de dos, con el archipiélago incluido. Si te gusta combinar capitales en un mismo viaje, nuestro itinerario por Viena, Budapest y Praga sigue la misma idea en Europa Central. Y si lo tuyo son las ciudades para recorrer en bici, compará Copenhague con nuestra guía de qué hacer en Ámsterdam.

Qué nos saltearíamos o haríamos distinto

  • Perseguir Gasoline Grill. Buena hamburguesa, hype gigante. No armes una noche alrededor de ella, y si vas, andá temprano.
  • Caer a GoBoat sin reserva. Esperamos una hora un sábado de sol. Reservalo.
  • Cenas de grupo grande sin preguntar por la cuenta. Algunos restaurantes de Copenhague aceptan uno o dos pagos por mesa, no más.
  • Las expectativas con el kladdkaka. Probalo, obvio. Pero sabé que es básicamente un brownie.
  • Bajarse del avión sin revisar el asiento. Esta la pagamos con un iPad.
  • Solo dos días en Estocolmo. Se merece tres.

Y algunas cosas que repetiríamos sin pensarlo: el primer chapuzón en el puerto, la bici hasta Juno, la montaña rusa roja de Tivoli, el Vasa y la torre del Ayuntamiento con el cielo despejado. Si estás armando un viaje más grande por Europa, nuestra guía de entradas sin colas en Europa te dice qué atracciones conviene reservar con anticipación, y nuestro itinerario de 7 días por Suiza es otro viaje de verano armado alrededor de lagos y montañas.

Copenhague vs Estocolmo: preguntas frecuentes

¿Qué es mejor para un primer viaje a Escandinavia, Copenhague o Estocolmo?

A nosotros nos gustó más Copenhague. Es más chica, más plana y más relajada, casi todo queda a 10 minutos en bici y en verano te podés bañar en el puerto en pleno centro. Estocolmo es más imponente y está repartida en 14 islas, con mejores museos (el Museo Vasa, sobre todo) y miradores más espectaculares. Para una primera entrada tranquila a Escandinavia, elegí Copenhague; para historia y grandes vistas, Estocolmo no te va a decepcionar.

¿Cuántos días se necesitan en Copenhague y en Estocolmo?

Para Copenhague, lo ideal son tres o cuatro días completos: alcanza para Nyhavn, Tivoli, Christiania, Kastellet, un chapuzón en el puerto, una tarde en GoBoat y una excursión a Malmö y Lund. Estocolmo necesita dos o tres días. Nosotros tuvimos dos y llegamos a Gamla Stan, el Museo Vasa, Monteliusvägen y la torre del Ayuntamiento, pero con un tercer día hubiéramos sumado el archipiélago.

¿Copenhague es más cara que Estocolmo?

Sí. Según Numbeo (septiembre de 2026), los restaurantes en Estocolmo son un 19% más baratos que en Copenhague. Una cerveza tirada de medio litro cuesta unas 60 DKK (unos 8 euros) en Copenhague contra unas 80 SEK (unos 7 euros) en Estocolmo, y una comida informal en Copenhague rara vez baja de 150 DKK (20 euros). Las dos son caras para los estándares europeos y en las dos se paga casi todo con tarjeta.

¿Se puede nadar en el puerto de Copenhague?

Sí. Después de décadas de trabajo para descontaminar el puerto, el agua está lo suficientemente limpia para nadar, y miles de personas lo hacen todos los días en verano. Los baños oficiales del puerto, como Islands Brygge y Kalvebod Bølge, son gratuitos, e Islands Brygge tiene guardavidas de junio a agosto. La calidad del agua se controla a diario y la bandera roja significa que no se puede entrar. En julio el agua está entre 19 y 22 grados.

¿Cómo se va de Copenhague a Estocolmo?

La opción más rápida es un vuelo directo a Estocolmo Arlanda, de 1 hora y 10 minutos aproximadamente; nosotros volamos con Norwegian, con pasajes de ida que suelen costar entre 50 y 200 dólares. La alternativa es el tren de alta velocidad de SJ, de 5 horas 20 minutos a 5 horas 50 minutos de centro a centro, desde unas 300 SEK si lo sacás con tiempo.

¿Vale la pena la excursión de Copenhague a Malmö y Lund?

Sí, fue uno de nuestros días favoritos. De la estación central de Copenhague a Lund son unos 51 minutos en el tren del Øresund, de Lund a Malmö unos 11, y de Malmö de vuelta a Copenhague unos 39. Lund es una ciudad universitaria chiquita y adoquinada, y Malmö es ideal para almorzar en el mercado Malmö Saluhall. Dos países en un día por el precio de un par de boletos de tren regional.