La Plaza de España de Sevilla iluminada de noche, con su torre, sus arcadas y el puente sobre el canal

Sevilla en 2 Días: Qué Hicimos, Cuánto Cuesta y Qué Evitar

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Llegamos al hotel a las 12:03. El check-in era a las 12:00, y aun así nos dejaron pasar sin problema, porque los sevillanos serán muchas cosas, menos mala gente. Veníamos de caminar veinte minutos con las valijas por calles angostas y empedradas desde la estación, bajo ese calorcito andaluz de octubre, y en ese momento ya sabíamos que Sevilla nos iba a caer bien.

Nos encantó. Estuvimos dos días y medio en octubre de 2025, en el medio de un viaje por España que arrancó en Barcelona y siguió por Madrid, Toledo y Valencia, y la respuesta a la pregunta que todo el mundo hace es corta: sí, dos días en Sevilla están bien. Alcanza para el Alcázar, la Catedral y la Giralda, el río, Triana, la Plaza de España y un atardecer arriba de las Setas, sin tener que correr.

Este no es un "top 20 de cosas para hacer". Es lo que hicimos de verdad, día por día, con lo que salió bien, lo que salió mal (un tour cancelado, otro que casi resulta una estafa y un vino que no pedimos) y lo que cuesta cada cosa en 2026, para que armes tus dos días mejor que nosotros.

Sevilla en 2 días de un vistazo

Así quedó nuestro itinerario. Si llegás temprano el primer día y te vas a la tarde del tercero, es un plan muy cómodo.

Nuestro itinerario de Sevilla en 2 días y medio, octubre de 2025.

Momento Día 1, mediodía
Qué hicimos AVE desde Madrid, hotel en Santa Cruz, almuerzo de tapas
Lo mejor Las croquetas y la tabla de quesos
Momento Día 1, tarde y noche
Qué hicimos Barco por el Guadalquivir, Santa Cruz, Plaza de España
Lo mejor El río al atardecer
Momento Día 2, mañana
Qué hicimos Walking tour por el casco histórico, ramen con robot
Lo mejor El robot gato que trae la comida
Momento Día 2, tarde y noche
Qué hicimos Triana, atardecer en las Setas, carne a la piedra
Lo mejor El atardecer rosa desde las Setas
Momento Día 3, mañana
Qué hicimos Real Alcázar, Catedral y subida a la Giralda
Lo mejor Las 35 rampas y la vista desde arriba
Momento Día 3, tarde
Qué hicimos Tren a Valencia
Lo mejor

Día 1: Santa Cruz, el Guadalquivir y la Plaza de España de noche

El AVE de Madrid a Sevilla salió puntual de Atocha y en dos horas y media ya estábamos en Santa Justa. Dejamos las cosas en el hotel, en pleno Barrio de Santa Cruz, a dos pasos de la Catedral, nos pegamos una ducha rápida y nos fuimos a almorzar a El Librero Tapas y Quesos, que resultó ser una joyita: una paella de pollo de esas que te hacen dudar de si alguna vez comiste arroz bien hecho, unas croquetas que casi merecen capítulo aparte y una tabla de quesos que te hace entender por qué el manchego se defiende solo en el mundo.

La idea era descansar una horita y hacer un walking tour a las cinco. El cuerpo dijo "mirá que no": dolor de cabeza, ibuprofeno y plan revisado. A las seis, con la cabeza medio rehabilitada, salimos al paseo en barco por el Guadalquivir, y fue una de esas postales que justifican todo el viaje: el río al atardecer, las torres dorándose, el viento cálido y una cerveza en la mano. El paseo de 1 hora en barco por el Guadalquivir sale del embarcadero junto a la Torre del Oro y es el mejor plan para una primera tarde cansada.

Dos cervezas Mahou brindando en el barco sobre el río Guadalquivir en Sevilla
Dem y Vale en la cubierta del barco por el Guadalquivir en Sevilla
Réplica de un galeón histórico amarrada a orillas del Guadalquivir en Sevilla

El paseo en barco por el Guadalquivir, nuestra primera tarde en Sevilla.

Desde el barco se ve de todo: la Torre del Oro, la torre almohade de 1220 que controlaba el río; los puentes modernos de la Expo del 92, y la Plaza de Toros de la Maestranza. Un dato que nos contaron y que después comprobamos que es un mito: la torre no guardaba el oro que llegaba de América (eso se guardaba en la Casa de la Contratación). El nombre viene del brillo dorado que sus materiales reflejaban sobre el agua.

Como nos habíamos perdido el walking tour, improvisamos el nuestro con el celular. Caminamos por el Barrio de Santa Cruz, ese laberinto encantador de callejones y patios llenos de flores, pasamos frente a la Catedral y nos quedamos un rato mirando la Giralda. Cenamos a una cuadra de la Catedral, comida rica y ambiente tranquilo, y esa noche también pasamos por la Plaza de España, que de noche, iluminada y casi vacía, es otra cosa. Se construyó para la Exposición Iberoamericana de 1929, y cada rincón tiene azulejos, puentes y detalles para mirar sin apuro.

Detalle iluminado de una de las torres y arcadas de la Plaza de España de Sevilla de noche

La Plaza de España de noche: sin multitudes y con toda la iluminación.

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Día 2: un tour cancelado, ramen con robot, Triana y el atardecer en las Setas

El plan del segundo día era ir temprano a Itálica, la ciudad romana donde nació Trajano, el primer emperador romano nacido fuera de Italia. Pero el tour necesitaba cuatro personas y éramos dos, así que chau Trajano. Si querés ir, fijate bien el mínimo de participantes antes de reservar, o elegí una excursión de medio día a Itálica desde Sevilla con salida garantizada. También se puede ir por tu cuenta en el bus M-172 hasta Santiponce, y la entrada es gratis para ciudadanos de la Unión Europea.

Plan B: un walking tour por el casco histórico a las diez y media. El guía era un fenómeno, con un humor muy andaluz, de esos que te tiran un chiste cada dos frases y no sabés si reírte o si te está cargando. Y en el medio del recorrido, entre iglesias, azulejos y patios con naranjos, apareció un cartel gigante de One Piece. Dem salió disparado: "¡Vale, foto ya!".

El cartel era la fachada de Buga Ramen, en la calle Méndez Núñez, y por supuesto fuimos a almorzar ahí apenas terminó el tour. El lugar es zarpado: figuras, murales, luces de neón, pantallas con anime, One Piece en el techo. Vale se pidió un ramen que olía a gloria, Dem un pato frito con arroz que estaba increíble, y lo mejor de todo: la comida nos la trajo un robotito con forma de gato. No sabemos si el futuro llegó o si estábamos adentro de un capítulo de Doraemon.

A la tarde cruzamos el Guadalquivir hacia Triana, heladito en el camino porque el calor no perdona, y arrancamos otro walking tour por el lado más flamenco de Sevilla. Estuvo bien, nada que te cambie la vida, pero pintoresco: calles de cerámica, el Mercado de Triana sobre las ruinas del Castillo de San Jorge, que fue sede de la Inquisición durante siglos. Si nos tocara repetir, cambiaríamos el walking tour por un tour de tapas por Triana, que es lo que mejor hace este barrio. Antes de volver pasamos por un par de tiendas de manga y Dem encontró otro tomo de Slam Dunk. Le faltan dos nomás.

Calle de Sevilla con una iglesia barroca blanca y amarilla y guirnaldas de colores
Un vermú con naranja en la Plaza de la Encarnación, debajo de las Setas de Sevilla
La pasarela de las Setas de Sevilla iluminada de azul de noche con la ciudad detrás

Triana, el vermú de la previa abajo de las Setas y el espectáculo de luces arriba.

Cerramos el día en lo alto: las Setas de Sevilla, la estructura de madera gigante que diseñó Jürgen Mayer y que se inauguró en 2011. Llegamos temprano, así que nos sentamos abajo a tomar un vermú con aceitunitas mientras el sol se iba dorando. A las 19:30 subimos y desde arriba el atardecer fue una postal: el cielo rosa, las torres y los techos bajos de la ciudad, y al final un show de luces con música que le dio un cierre mágico al día. La entrada a las Setas de Sevilla cuesta desde 16 euros y te deja volver una segunda vez dentro de las 48 horas.

Para cenar fuimos a Restaurante Petra, en la zona de la Plaza de la Alfalfa, a pocos minutos de las Setas, donde te traen la carne cruda y la cocinás vos sobre piedra volcánica caliente (lo hacen así desde 1948). Mientras esperábamos mesa nos invitaron una copa de vino en un barcito de al lado (detalle que se agradece), y después, con la piedra chispeando, armamos la cena a nuestro gusto. Divertidísimo y riquísimo. Un día que empezó con una cancelación y terminó con pura sorpresa.

Carne cruda en lonchas junto a una piedra caliente para cocinarla en la mesa de un restaurante de Sevilla

Carne a la piedra en Petra: te la traen cruda y la cocinás vos en la mesa.

Última mañana: el Real Alcázar, la Catedral y la Giralda

El último día arrancó con drama. Eran las ocho, estábamos desayunando y el tour del Real Alcázar que habíamos reservado todavía no nos había mandado el punto de encuentro. Ni WhatsApp, ni mail, ni nada. Una búsqueda rápida en Google nos mostró que la empresa tenía un 1 sobre 5 en mil reseñas: "no aparecen", "estafa". Hermoso panorama.

Igual nos la jugamos y caminamos hasta el Alcázar. En la puerta había una fila kilométrica de gente esperando conseguir entradas sueltas del día. Llamamos al soporte, nos juraron que el guía existía, y a las 9:12 apareció, todo sonrisa, con su paraguas. El tour existía, y encima terminó siendo privado, solo nosotros dos. La lección: revisá las reseñas antes de reservar, no después. Lo más seguro es comprar la entrada oficial online, o un tour guiado del Alcázar sin fila de una plataforma donde puedas leer las opiniones de otros viajeros antes de pagar.

El Real Alcázar de Sevilla es una joya. Empezó como fortaleza musulmana en el siglo X, y en el XIV Pedro I lo reconstruyó en estilo mudéjar, así que hoy mezcla estilos islámicos, góticos y renacentistas como si hubieran jugado al Tetris arquitectónico. El Patio de las Doncellas, con sus arcos finísimos y azulejos, parece sacado de Las mil y una noches, y la planta alta sigue siendo la residencia oficial de la familia real cuando visita Sevilla, lo que lo convierte en uno de los palacios reales en uso más antiguos de Europa. Si sos fan de Game of Thrones, los jardines fueron Dorne en la quinta temporada.

Una cúpula dorada de madera tallada sobre arcos de yesería en el Real Alcázar de Sevilla
Un arco cubierto de vegetación en los jardines del Real Alcázar de Sevilla

Adentro del Real Alcázar: la cúpula dorada y los jardines que fueron Dorne en Game of Thrones.

A la una teníamos el tour de la Catedral y la Giralda. Llegamos un rato antes y nos sentamos en un barcito a tomar algo, todo muy civilizado. Esta vez el tour arrancó puntual, y sorpresa: los otros dos del grupo eran uruguayos. Si hay mate, hay uruguayo, y si hay uruguayo, hay charla.

La Catedral de Sevilla es la catedral gótica más grande del mundo, y está entre las iglesias más grandes del planeta. Se levantó sobre la antigua mezquita almohade, conserva el patio de las abluciones (hoy el Patio de los Naranjos) y guarda la tumba de Cristóbal Colón. Y después está la Giralda, el antiguo minarete del siglo XII reconvertido en campanario. La subida no tiene escaleras: son 35 rampas, pensadas para que el almuédano pudiera subir a caballo (posta), más 17 escalones al final. Desde arriba se ve toda Sevilla como un mar de tejas y naranjos. Si preferís ir con guía, el tour guiado de la Catedral y la Giralda con entradas tiene opción en español, y si querés resolver todo de una, el combo Alcázar, Catedral y Giralda sin filas junta las dos visitas de la mañana que hicimos nosotros.

La Giralda de Sevilla vista desde abajo entre los árboles, con la Catedral a la derecha y el cielo azul
El enorme retablo gótico dorado del altar mayor de la Catedral de Sevilla
Vista de los techos de Sevilla desde lo alto de la Giralda

La Giralda, el retablo mayor de la Catedral y la vista desde arriba después de las 35 rampas.

El almuerzo de despedida fue el único mal momento gastronómico. Cerca del hotel nos atendieron como si les debiéramos plata, tardaron una eternidad y cuando Dem pidió un vino blanco le trajeron un vino naranja. "¿Qué es esto?" "Vino naranja." Resulta que el vino naranja del Condado de Huelva es un vino generoso típico de la zona, envejecido y aromatizado con cáscara de naranja amarga. Interesante, pero no era lo que habíamos pedido.

Volvimos al hotel por las valijas, el Uber que pedimos nunca llegó y terminamos caminando 20 minutos hasta Santa Justa bajo el sol, con la valija chillando en cada baldosón. De ahí, tren de las 16:50 a Valencia: el directo tarda unas 4 horas y 20 minutos, así que llevate snacks y paciencia.

Dónde nos alojamos en Sevilla

Nos quedamos en el Hotel Murillo, en la calle Lope de Rueda, en pleno Barrio de Santa Cruz, y lo recomendamos. La ubicación es imbatible: a dos pasos de la Catedral, la Giralda y el Alcázar, así que las visitas de la última mañana las hicimos caminando y con tiempo para volver a ducharnos entre una y otra. Tené en cuenta que a las calles de Santa Cruz no entran autos, así que desde la estación vas a tener que caminar el último tramo con las valijas.

Para dos días, Santa Cruz es la mejor zona: todo lo importante queda a pie. Si preferís algo más local y con mejores precios, Triana está cruzando el río. Podés comparar hoteles en el Barrio de Santa Cruz en Booking.com.

Cuánto cuesta Sevilla en 2026

No llevamos la cuenta de cada gasto, así que estos son precios de referencia de 2026, tomados de las webs oficiales de cada atracción cuando se pudo. La buena noticia: comparada con otras capitales europeas, Sevilla sigue siendo bastante accesible para comer y tomar algo.

Precios de referencia de Sevilla en 2026, de las webs oficiales del Alcázar, la Catedral y las Setas, y guías locales de precios.

Concepto Real Alcázar
Precio 2026 15,50 euros
Notas Reducida 8 euros; Cuarto Real Alto +5,50
Concepto Catedral y Giralda
Precio 2026 13 euros online, 14 en boletería
Notas Visitas guiadas y cubiertas 20 euros
Concepto Setas de Sevilla
Precio 2026 Desde 16 euros
Notas Incluye el show de luces Aurora
Concepto Barco por el Guadalquivir (1 h)
Precio 2026 ~18 euros
Notas Sale junto a la Torre del Oro
Concepto Itálica
Precio 2026 Gratis (UE), 1,50 euros resto
Notas Bus M-172 hasta Santiponce
Concepto Caña
Precio 2026 1,60 a 2,50 euros
Notas
Concepto Tapa
Precio 2026 3 a 5 euros
Notas
Concepto Menú del día
Precio 2026 10 a 15 euros
Notas
Concepto AVE Madrid a Sevilla
Precio 2026 Desde ~9 euros (low cost)
Notas 2 h 20 a 2 h 30

Un par de datos para ahorrar: el Alcázar tiene una franja gratuita los lunes en la última hora (igual hay que reservar online y se agota con semanas de anticipación), y la Catedral tiene visita gratuita los domingos de 16:30 a 18:00, también con reserva. Y en octubre la máxima promedio ronda los 26 o 27 grados, así que llevá agua para las caminatas del mediodía.

Un viaje de varias ciudades por España también tiene sus imprevistos (en este mismo viaje terminamos en una guardia en Valencia por una indigestión), así que conviene tener resuelto el seguro de viaje antes de salir.

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Qué evitaríamos (y qué haríamos distinto)

  • Reservar tours sin mirar las reseñas. El nuestro del Alcázar apareció, pero con un 1 sobre 5 en mil reseñas pasamos una mañana de nervios innecesaria.
  • Tours con mínimo de personas. Si viajás en pareja, confirmá que la salida está garantizada. Así perdimos Itálica.
  • Intentar comprar entradas del Alcázar en la puerta. La fila de gente buscando entradas del día era larguísima. Comprá online.
  • Almorzar en cualquier lugar pegado a la Catedral. Algunos tienen un servicio flojísimo. Caminá dos cuadras y la cosa mejora.
  • Confiar en el Uber para llegar al tren. El nuestro nunca apareció. Salí con margen o calculá los 20 minutos a pie hasta Santa Justa.
  • Subir a las Setas a cualquier hora. Andá al atardecer. Es otra experiencia.

Y lo que nos quedó pendiente: un espectáculo de flamenco. Sevilla es la ciudad para verlo, y la próxima vez vamos a reservar uno de los espectáculos de flamenco en Sevilla sí o sí.

Nuestro veredicto: ¿alcanzan 2 días en Sevilla?

Nos encantó Sevilla, y dos días están bien. Es una ciudad que se camina entera, donde las grandes visitas (Alcázar, Catedral y Giralda) quedan pegadas entre sí, y donde lo mejor pasa a la tarde: el río al atardecer, Triana, las Setas con el cielo rosa y la Plaza de España de noche. Con dos días completos te vas con lo esencial y con ganas de volver, que es exactamente como nos fuimos nosotros.

Si tenés un tercer día, sumá Itálica a la mañana y un flamenco a la noche. Y si estás armando un viaje más largo por España como el nuestro, te van a servir nuestras guías de qué hacer en Madrid y de qué hacer en Barcelona, y la de entradas sin colas en Europa, que incluye cuáles conviene reservar con anticipación.

Sevilla en 2 días: preguntas frecuentes

¿Alcanzan 2 días para conocer Sevilla?

Sí. Con dos días completos alcanza para el Real Alcázar, la Catedral con la subida a la Giralda, el Barrio de Santa Cruz, un paseo en barco por el Guadalquivir, Triana, la Plaza de España y el atardecer en las Setas. Nosotros estuvimos dos días y medio y la disfrutamos sin correr. Con un tercer día podés sumar Itálica.

¿Cuánto cuesta la entrada al Real Alcázar de Sevilla en 2026?

La entrada general cuesta 15,50 euros (reducida 8 euros), más 5,50 euros si querés visitar el Cuarto Real Alto. De octubre a marzo abre de 9:30 a 17:00 y de abril a septiembre de 9:30 a 19:00. Comprá online con anticipación: la fila para entradas del día en la puerta es larguísima.

¿Se puede subir a la Giralda y cómo es la subida?

Sí, está incluida en la entrada de la Catedral (13 euros online o 14 en boletería en 2026). No hay escaleras: son 35 rampas, pensadas para que el almuédano subiera a caballo cuando la torre era el minarete de la mezquita almohade, más 17 escalones al final. Es una subida tranquila y la vista vale muchísimo.

¿A qué hora conviene ir a las Setas de Sevilla?

Al atardecer. Tomá un vermú abajo en la Plaza de la Encarnación y subí un rato antes de que baje el sol. La entrada cuesta desde 16 euros e incluye el mirador y el espectáculo de luces Aurora, y te deja volver una segunda vez dentro de las 48 horas.

¿Cómo se llega de Madrid a Sevilla?

En tren de alta velocidad desde Atocha, en unas 2 horas 20 a 2 horas 30, con pasajes desde 9 euros si reservás con tiempo en las compañías low cost. Llegás a Santa Justa, a unos 20 minutos caminando del Barrio de Santa Cruz.

¿Vale la pena ir a Itálica desde Sevilla?

Si tenés medio día extra, sí. Es la ciudad romana donde nacieron Trajano y Adriano, con uno de los anfiteatros más grandes del Imperio. Se llega en el bus M-172 hasta Santiponce y la entrada es gratis para ciudadanos de la Unión Europea. Si vas con tour, confirmá que no tenga un mínimo de participantes.